Decíamos ayer…

Gonzo-2011Buuuufffff, cuatro años sin una triste entrada del Capitán. Es hora de retomar el asunto. Este tiempo ha dado para bastante, así que espero ser prolífico…y recuperar parte de los seguidores de antaño.

Gracias en todo caso.

Apalancamiento intelectual .-

Dícese de la acción y efecto de utilizar recursos intelectuales ajenos en beneficio propio y con la intención de generar riquezas futuras fruto del rendimiento de los mismos.

Esto que parece tan sofisticado no lo es tanto, en absoluto. ¿O es que Ustedes no han copiado nunca? Así de triste, sí. Y más aún cuando vemos que en el mundo actual, al menos el cotidiano poco hay de creatividad y originalidad y mucho de vulgar copieteo.

Y para darnos cuenta de la realidad del problema, seguro que así de sopetón, son capaces de recordar frases repetidas hasta la saciedad en determinados y concretos ambientes.

Cuidado pues con ello que ya hemos visto los efectos del otro apalancamiento, el financiero. Así que, ahora que estamos a principios de año y en época de buenos propósitos tratemos de darle más a la croqueta y menos a la fotocopiadora mental. Salud y observen, observen.

¡¡¡ Igualdad YA !!! .-

Acabo de leer una noticia en la que una indocumentada más, y como todos ellos, de un fascismo de libro hace las siguientes declaraciones:

La presidenta de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, aseguró hoy que “el sector de los juguetes es uno de los más resistentes al cambio hacia la igualdad de sexos”, ya que la diferenciación “clara” que realiza entre niños y niñas “ni siquiera se corresponde con lo que vive la sociedad actual y con lo que es la realidad entre hombres y mujeres”.

Fascismo de libro porque es capaz, como siempre, de sintetizar lo que la sociedad piensa y quiere y por ello decidir en consonancia. La verdad es que yo siempre he creído que la sociedad es silenciosa y en todo caso no se trata de una sola voz. Siendo así, y no habiendo mediado una encuesta masiva me cuesta creer que sepa “leer a la gente” de forma tan clara.

A lo nuestro: fascismo de libro porque, dado que no es posible conocer lo que TODA la sociedad quiere, interpretan de acuerdo a su criterio e imponen por el bien común, eso sí, que ellos son más demócratas que nadie.

Me siento igual de legitimado que esta no-sé-qué-llamarla para decir que la sociedad no quiere que nos mareen con estupideces, que la sociedad quiere igualdad de derechos y no igualdad TOTALITARIA tal y como ellos la interpretan, que la sociedad quiere poder elegir y no que decidan por ella, que quieren seguir viendo a personas diferentes y a sexos diferentes (y que los hipersensibles de la igualdad y la discriminación positiva no interpreten también que estoy negando la igualdad de derechos), que las diferencias físicas, fisiológicas y demás tienen efecto en cómo pensamos, hablamos y sentimos y que no necesitamos que lo intenten uniformizar y que queremos, en definitiva que nos dejen en paz de una puta vez.

En un post anterior ya hablé del wishful thinking, dolencia crónica de toda esta progresía que está más a lo no que a lo sí. Pídanles que construyan y serán incapaces; ahora, pídanles que se opongan y verán cómo se remangan.

Lo dicho, a mí tanta premonición, lectura de mentes y fanatismo me acojona. Sinceramente. Creo que este accidente mental se llama mesianismo, sin más.

Y dado que estamos en igualdad me voy a permitir el lujo de aconsejar cambios para que la igualdad sea real:

  • Que por cada niña que nazca, nazca también un niño en pro de una sociedad igualitaria y equilibrada.
  • Que todas las partes del cuerpo de la mujer sean femeninas mientras que las de los hombres sean masculinas. Así se acabó el que los hombres tengamos manos y las mujeres cutis.
  • Que todos los trabajos, TODOS sean desempeñados a partes iguales entre hombres y mujeres. Está bien eso de intentar comenzar por el gobierno y los consejos de administración pero nos sentiremos todos mejor si se incluye también cualquier trabajo, sea cual sea.
  • Que se den tantos nacimientos en hombres como en mujeres (no de, sino en, es decir que los hombres demos a luz por ley).
  • Que en caso de separación a los hombres se les de la oportunidad de decidir si quiere renunciar al trabajo para quedarse con la custodia de los hijos dado que normalmente, al tener una mayor retribución están condenados a no poder elegir.
  • Que las niñas, en un claro acto de desprecio hacia la igualdad, no quieran ni puedan jugar con muñecas, cocinitas o similares.
  • Que los investigadores se centren en que los hombres tengamos masa capilar suficiente para poder ir a la peluquería exactamente el mismo tiempo que las mujeres (esta idea me pone, por lo de la masa). Y si no es posible que extiendan la alopecia igualitaria a las mujeres.
  • Que por cada anuncio de compresas o tampones emitan uno de igual duración de maquinillas, cremas y geles de afeitar.

Ya ven que a estupideces, cuando me pongo no tengo rival.

Bueno, les dejo aquí el enlace de la noticia por si es de Su interés:

http://www.europapress.es/epsocial/ong-y-asociaciones/noticia-sector-juguetes-mas-resistentes-cambio-igualdad-genero-feministas-20100104133045.html

¡¡¡ Oh, peligroso internet !!! .-

Siento una sana curiosidad por todo lo que tiene que ve con la tecnología, informática e internet. Como ven, nada original pues, al menos en ese aspecto, soy una réplica del estereotipo de varón, clase media y sobre los 45.

Cuando llega a mí alguna noticia o comentario sobre nuevas tendencias, formatos, etc. corro a ver en qué consiste. La verdad es que, en la mayoría de los casos suelo batirme en retirada a la mínima. Así me ha ocurrido con Twitter, Messenger, Spotify, LinkedIn y demás. Con el único espécimen con el que todavía me hablo digitalmente es con el tal Facebook, y más por ver fotos de la familia que por cualquier otro interés personal o profesional.

Sí recibo emails, cientos de ellos a la semana, desgraciadamente sin exagerar, la mayoría de ellos profesionales. Pero aún así, siempre me queda tiempo, y me quedan ganas para echar un vistacillo por la web. Y es ahí a donde quería llegar, al inmenso océano que ello supone. ¿Y qué ocurre con los océanos? Pues que cuenta con maravillas y pesadillas. No para un marino o nadador experto, o al menos avezado, pero sí para quienes aún no se defienden con soltura en ninguna de las dos artes.

Tal es el caso, abandonando ya la analogía con el agua, de los menores. Sorprende ver cómo lo más remoto, y sobre todo, lo más recóndito está al alcance de la mano, todo.

En uno de los posts de este blog, el tendero de la Argesquina, relato mi experiencia para acceder a unas zapatillas no distribuidas en España . resultó de lo más sencillo: una url, un formulario, un toquecito de paypal y voilá, a los 10 días llegaron a mi casa resplandecientes, y mucho más baratas que el precio que esperaba pagar.

No sé ni el nombre de la empresa que me las vendió, ni su nacionalidad, ni sus intenciones, ni un montón de cosas. El riesgo era mínimo en lo económico e insignificante en lo moral. Sin embargo, cuando se trata de mi hija mi exigencia moral se eleva a la enésima potencia. Y es que no quiero que pueda abrir la puerta de un internet con tabiques transparentes, donde todos ven y todos te ven, donde eres tú quien define el espacio en el que  pretendes quedar a cubierto y que sin embargo cualquiera puede atravesar, sin llamar, sin avisar, incluso sin que lo sepas.

No sé a Ustedes pero a mí el asunto me acojona (perdón por lo de asunto). Y mucho. He buscado y leído sobre la seguridad para menores en internet, ahora que nos limitan todo, lo que nos gusta, lo que nos perjudica y lo que no (¿a quién le hace daño ir a 130 en autopista en un coche 100 veces más seguro que los que perdían tornillos al alcanzar los 120 legales de toda la vida?) y no he encontrado nada que me relaje mínimamente.

Si el acceso voluntario a internet me asusta, es decir, las búsquedas que ella pueda hacer, ni les cuento cómo se me ponen los cuatro pelos de la cabeza al pensar en los accesos no voluntarios ni solicitados, es decir, la aproximación o acoso por parte de desconocidos. Son dos asuntos bien diferentes igualmente preocupantes.

Y por todo ello he leído, como ya he dicho y me he enterado de que existe existe el control parental pero me surgen varias dudas e inquietudes:

  • ¿no limitará demasiado el acceso a la red?
  • ¿no lo limitará demasiado poco?
  • ¿debo configurarlo yo?
  • hoy no pero, ¿se lo saltará mi hija quien, seguro tendrá unos conocimientos informáticos mayores que los míos?
  • ¿cómo me entero de que ha accedido a saltarse la protección?
  • pongamos que lo configuro y hago funcionar, ¿qué hago si descubro algo que no quiero? Es decir, está bien que no pueda acceder a, por ejemplo, anorexia. Pero no puedo ignorar que, o bien se trataba de curiosidad adolescente, o puede ser una señal de que algo puede ocurrir y, ¿qué hago entonces? ¿Hablo con ella? ¿Sigo observando esperando que olvide o profundice? ¿Acudo al psicólogo? ¿?
  • ¿sirve sólo para urls o también para aplicaciones como Messenger, Twitter, etc.?
  • ¿cómo lo hago funcionar en la video-consola con wifi?
  • y el más largo etcétera de mi vida…

En fin, me gustaría que, si alguien está al tanto del asunto me ilumine, por mínima que sea la luz que dé. Mi sueño y mi tranquilidad lo agradecerán. Mientras, les propongo compartir conmigo su escala de insomnio con un par de encuestas.

Libros imprescindibles I .-

El primero va de finanzas. El título, Finanzas para Directivos, escrito por Eduardo Martínez Abascal de McGraw-Hill.

Se trata de un libro muy bien estructurado, con multitud de ejemplos, con un estilo muy sencillo y que da un barrido por los conceptos financieros esenciales para el desempeño directivo.

Tuve la suerte de contar con el autor como profesor de finanzas operativas, quien lo hizo más interesante y útil si cabe. Además, al contrario que la tendencia habitual de hacer complejo lo sencillo, la frase que más escuchábamos era la de “números gordos”. La verdad es que al principio da miedo analizar balances súperrresumidos de 5-6 líneas como mucho. Pero el resultado es realmente sorprendente pues los matices se abren una vez has podido sacar una o dos conclusiones, lo cual es mucho más difícil si el análisis comprende balances o cuentas de P&G de varias páginas.

Lo dicho, si se es lego en el tema o simplemente se quiere recordar y practicar de nuevo viejos conceptos, éste es el libro.

Economía Sostenible .-

Este “conceto” deriva del más amplio Desarrollo Sostenible, el cual puede ser definido como “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades” según la Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU.

Así pues, si sustituimos desarrollo por economía la definición es clara. Ahora a mí me surge una duda: si los políticos son los peores gestores de la faz de la tierra, si acuden a la deuda y el déficit en cualquier circunstancia, es decir en época de elevado crecimiento o de crisis y recesión, ¿cómo coño podemos creer que algo de lo que propongan estos majaderos sea sostenible?

Sin embargo aquí estamos, sin pestañear. Por cierto, existe otra raza capaz de endeudarse hasta el cogote con la misma facilidad: los presidentes de los clubes de fútbol pues gastan los derechos de televisión de los siguientes diez años en un solo ejercicio.

La verdad es que ahora tengo dudas de si encomendar mis ahorros a los unos o a los otros…

Secuencia Estratégica I .-

Así da gusto, ahora que el apretón de gente ha desaparecido, ocupada como está en buscarse las habichuelas podemos dedicarnos a hablar de estrategia, pero sin prisas, sin empujones, sin gente hablándonos desde el atril a 15 metros de altura y demás. Ahora de estrategia se habla poco, ¿no? Hasta hace un año quien no tenía un plan estratégico no estaba en “er mundo”, ni se apalancaba ni nada. Recuerdo los tiempos en que todo era misión, visión, sobre todo eso, mogollón de visión y tal y tal. A gran distancia le seguía el plan estratégico y algún que otro aventurado se paraba en el cuadro de mando integral o balanced scorecard. De mapas estratégicos, la verdad, hablaba poca gente. Claro, porque lo fácil y parte del consejo de administración eran la misión y visión, de nuevo. Ah, y que no se me olvide, los principios y valores, esos que ellos ni conocían ni aplicaban, pero joder, cómo los recitaban: gloria bendita, de la buena, de la de medallica al cuello besada con fruición.

Y como casi siempre le dábamos más importancia a la forma que al fondo, a lo estético que a lo conceptual, como siempre, sin sorpresas. Así que de nuevo me lo ponen a huevo: la misión, la visión e incluso los principios y valores son a un plan estratégico como la inspiración al artista, chispa, ignición, pero nunca llama y menos madera, ni siquiera tizón. Pero claro, el primer chisporrotazo en mitad de la más negra oscuridad te pega un flash que te deja los ojos con centellas durante un buen rato. Sin embargo, si no fuera por tener los ojos acostumbrados al negro de la más cerrada noche conceptual, esa primera chispa apenas nos dejaría intuir el lugar en el que nos hemos orientado hasta ahora a tientas. Ahora eso sí, serviría para hacernos un breve mapa mental de dónde nos encontramos y de lo que podemos encontrar en unos metros a nuestro alrededor.

Así pues, y a pesar de que los academicistas se tirarán de los pelos, yo les diría que se centraran en los elementos del gráfico siguiente. Y ya hablaremos otro día, que mucha luz de golpe no es buena cuando se lleva tanto tiempo a oscuras.

Así da gusto, ahora que el apretón de gente ha desaparecido, ocupada como está en buscarse las habichuelas podemos dedicarnos a hablar de estrategia, pero sin prisas, sin empujones, sin gente hablándonos desde el atril a 15 metros de altura y demás. Ahora de estrategia se habla poco, ¿no? Hasta hace un año quien no tenía un plan estratégico no estaba en “er mundo”, ni se apalancaba ni nada. Recuerdo los tiempos en que todo era misión, visión, sobre todo eso, mogollón de visión y tal y tal. A gran distancia le seguía el plan estratégico y algún que otro aventurado se paraba en el cuadro de mando integral o balanced scorecard. De mapas estratégicos, la verdad, hablaba poca gente. Claro, porque lo fácil y parte del consejo de administración eran la misión y visión, de nuevo. Ah, y que no se me olvide, los principios y valores, esos que ellos ni conocían ni aplicaban, pero joder, cómo los recitaban: gloria bendita, de la buena, de la de medallica al cuello besada con fruición.

Y como casi siempre le dábamos más importancia a la forma que al fondo, a lo estético que a lo conceptual, como siempre, sin sorpresas. Así que de nuevo me lo ponen a huevo: la misión, la visión e incluso los principios y valores son a un plan estratégico como la inspiración al artista, chispa, ignición, pero nunca llama y menos madera, ni siquiera tizón. Pero claro, el primer chisporrotazo en mitad de la más negra oscuridad te pega un flash que te deja los ojos con centellas durante un buen rato. Sin embargo, si no fuera por tener los ojos acostumbrados al negro de la más cerrada noche conceptual, esa primera chispa apenas nos dejaría intuir el lugar en el que nos hemos orientado hasta ahora a tientas. Ahora eso sí, serviría para hacernos un breve mapa mental de dónde nos encontramos y de lo que podemos encontrar en unos metros a nuestro alrededor.

Así pues, y a pesar de que los academicistas se tirarán de los pelos, yo les diría que se centraran en los elementos del gráfico siguiente. Y ya hablaremos otro día, que mucha luz de golpe no es buena cuando se lleva tanto tiempo a oscuras.

Ca-ca-ca-ca-café .-

Primero, y para ambientar este post les contaré brevemente un chiste. Y que Dios me coja confesado porque seguro que me denuncian por ser despectivo en algunos términos y demás. Pero ya saben, no sé buscar sinónimos y menos aún eufemismos para lo evidente. Y como además lo plasmo sin ánimo de ofender, pues eso, lo siento por los padres de la moralina de nuevo cuño pero ahí va: mi apéndice sexual no se ve alterado en lo más mínimo por la capacidad castradora y represora de aquellos que van siempre en busca de carne apta para la discriminación positiva. Seguro que Ustedes saben a lo que me refiero, aunque sea por referencias.

Así que, ahí va: dos amigos se encuentran tras mucho tiempo en la calle. “Hombre, ¿cómo vas, tío?”

  • “Bi-bi-bi-bi-bien” responde el otro.
  • “Joder, ¿pero aún sigues así? Mira yo, ni rastro del tartamudeo, ¿qué te parece?”
  • “Bi-bi-bi-bi-bien” responde de nuevo.
  • Ya veo, con lo mal que se pasa, ¿no? Yo aún recuerdo cuando tartamudeaba: en fin, la risa de todos, etecé, etecé. Como no me gusta que ver a nadie pasando lo que yo pasé te voy a decir lo que tienes que hacer para dejar de tartamudear. Mira, tienes que practicar mucho delante del espejo algo que vayas a pedir en un bar: comienza con cosillas fáciles que te permitan soltarte y sentirte seguro. Yo comencé con bebidas para ganar confianza. Una vez te sientes más seguro vas cambiando de palabra; así hasta que ya no tartamudees. Ya sabes, a praticar. ¿lo harás no?
  • Ssssss-sssssss-ssssssssíiiii. Grrrrrr-grrrrrrrr-graaaaaaaaciiiiasssss
  • Así me gusta macho, ala, pues ya puedes comenzar.

Y eso hizo el buen hombre: fue de inmediato a su casa a practicar. Como lo que más le gustaba era el vermut y le parecía sencillo comenzó con esa palabra. Tras una semana le salía de corrido por lo que fue, bastante nervioso al bar. Y allí, a pesar de su miedo soltó un vermut que dejó boquiabierto al camarero habitual.

  • “Vaya macho, ¿qué te ha pasado? Me alegro, hombre.

No vean lo ufano que volvió este hombre a su casa. Y así repitió y repitió durante días y días. Pero claro, de suficiencia iba bien pero tenía el higadillo un tanto al ajillo de tanto alcohol por lo que comenzó con una nueva palabra. Y para relajar en la medida de lo posible su incipiente cirrosis se decidió por un café. Joder, tres o cuatro palabras más y se vería ya con fuerza suficiente para atreverse con todo el vocabulario. Así que, ensayo tras ensayo llegó el día de ir a por el café. Y ello que se puso el buen hombre.

Nada más llegar el camarero le preguntó, más por cortesía que por dudar: “Buenos días, ¿vermut?” La sonrisa se esbozó en los labios de nuestro amigo imaginando la inminente cara de sorpresa del camarero. “Café” dijo, de corrido y con una buena dosis de aplomo. A lo que el camarero contestó: “¿Solo o cortado?

“Vermut” replicó a la velocidad del rayo nuestro amigo, el todavía tartamudo…

¿Y a qué viene esto? Básicamente a que hay gente que considera que, hecha una, hechas mil. Y la realidad es tozuda como ella sola, más que los de mi tierra por lo que cabe la posibilidad de cagarla o quedarse con el culo al aire en su versión “light”, este anglicismo, el último palabro “pa que vean que tengo iluminación y sé indiomas”. Lo malo es que, en la mayoría de las ocasiones el tartaja de turno en lugar de quedarse en media estocada y apurarse viendo cómo le prenden por la taleguilla a la voz del conocido vermut prefieren meter hasta la bola y morir en la plaza, ahora, eso sí, atiborrados de cafeína.

No sé si creen que exagero pero la verdad es que hay infinidad de ejemplos. A saber, y a sabiendas de que alguno se pondrá celosete por olvidar nombrarlo: tartajas del ladrillo que se han echado al monte y a la vid, con mucho arte, uy, perdón, artificio y fanfarria, llegando a considerarse artistas y al final se han quedado sin inmuebles y sin vino, políticos a quienes les da por pensar que pueden dirigir empresas, aunque sean deportivas o, peor aún, dirigir una ciudad, gente que aprende unas frases de memoria para recitarlas e interpretarlas y les da por pensar y considerarse intelectuales, alcahuetas que otean en tendederos ajenos para ver si la ropa interior de las vecinas tiene manchas y se dicen periodistas, presentadores o incluso “opinadores”, gacetilleros aspirando a comentaristas políticos, matracos con los bajos del pantalón de pana con más estiércol que una dehesa jugando a ser alcaldes y concejales, deficientes intelectuales aspirando a llevar la economía de todo un país, “menistras” que por haber ejercido de panfleteras se ven como …

¿Seguimos? Mejor no, que les invito a un café, a un vermut o lo que quieran, pero  pidan Ustedes por mí que yo me atasco… A Su salud.


Feliz 2010 .-

Pues eso, que quiero felicitarles el año que entra ya, y como hace unos años que no tomo las uvas pues tengo tiempo para seguir escribiendo mientras Ustedes se alegran de haber dejado atrás el 2009. Lo que pasa es que, como en las pelis, es mejor esperar a matar a todos los malos para poder fardar frente a los amigos pues si no se corre el riesgo de que uno de los moribundos nos enchufe un sartenazo en toda la tocha y los guionistas tengan que correr a cambiar el guión a última hora.

Seguro que se ha generado un cierto alivio por terminar el año de la no crisis, el año de la crisis invisible, el año de la estúpida frase de los brotes verdes, el año del orto (del ano, por todo lo que nos lo han usado y abusado, dicho así a lo fino), el año que ha devuelto a la realidad a más gente de la que lo merecía. En fin, el año para olvidar. No un año para olvidar, no, sino el año que realmente merece ser olvidado por lo que de miseria ha supuesto. Y la verdad es que la culpa se le hecha al año cuando en realidad poco ha tenido que ver, pues tan sólo ha dado nombre al tiempo en el que otros han cometido todas las barbaridades que han podido. Y la mayoría de ellas han sido obra de la ignorancia, el desconocimiento, y las más, de la estupidez, que de eso andamos sobrados.

Pero bueno, a lo nuestro, a los augurios y demás. Ahí van unos cuantos y que Dios reparta suerte.

  • Los EREs se van a llevar cantidad este año. Tonos, todos. Largos, todos también, desde el short hasta la falda de cola.
  • El vino se beberá en lugar de contemplarse como un arte. Los que enchufan un 50% de sobreprecio para pagar el capricho de un arquitecto y la megalomanía de los nuevos ricos se tendrán que beber todo el vino ellos.
  • Los cerdos ibéricos van a reducir su cabaña a tamaños normales.
  • Olvídense de las propinas, al menos de las generosas. Pasará a ser un “rara avis”. Mirar la nota en los restaurante ya no será raro.
  • Vuelve la comida de cuchara y casera, así que el bloquecito bueno de foi regado con aroma sobaquero de los rancios y mantel de papel han pasado a mejor vida. (por cierto, llegará un post con los tugurios que están tratando de recular y bajar de primera a turista sin pasar por business)
  • Las cenas con amigos, mejor en casa, que por el mismo precio nos damos un homenaje.
  • El ahorro crece como la espuma, o más bien como los piojosos sueldos dejen.
  • Como ven, casi todo se refiere a las hábitos cotidianos, es decir, a lo que de verdad nos afecta.
  • Viva las marcas blancas (esto lo tratamos con cariño en otro post)
  • El transporte público, como es lo más ecológico del mundo, se pone de moda. Además, si me pillan usándolo siempre puedo decir que a) soy más verde que Hulk b) mi coche está en el taller, es lo que tienen los cochazos, mucho porte pero demasiada electrónica.
  • Las listas de espera de los colegios privados se han esfumado y nadie sabe cómo ha sido.
  • Las empresas de lujo seguirán siéndolo y su clientela será la original, sin intrusismo. Que un bolso de 3.000 lo lleve la Yeni al carrefour es como el “shandal con tacón”: cuando era raro verlo hacía gracia. Ahora que es lo que impera acojona por lo que supone de reflejo de la sociedad.
  • La gente se abonará al reciclaje como agua de mayo pues permite disimular al reusar por necesidad.
  • Volveremos a ver muchos precios a niveles del 2004 o incluso pre €.
  • Las cosas volverán a tener su valor y no el que el vendedor quisiera darle frente a una caterva de compradores ignorantes y ávidos de pagar más “pa que se vea lo bien que me va”.
  • No escucharemos a nadie decir eso de “la vivienda nunca baja ni bajará”. Frente a eso, el negocio inmobiliario estará en comprar a quien esté ahogado, sea éste particular, inmobiliaria o incluso banca. En cuanto a rentabilizar los inmuebles vuelve la fórmula clásica: alquilar y vender a las décadas o nunca.
  • Los crecimientos serán durante “muchismos” años como el SMED de uno de los posts anteriores y siempre en la parte baja del redondeo.
  • Vuelve la tartera.
  • El camping tiene mucho de ecológico, o eso es lo que dicen pero no sé yo, con lo marranos que somos en general…
  • Los “pisquiatras” se van a poner morados pues el no poder gastar frustra; el no llegar a fin de mes más y no tener ni qué comer más “entoavía”.
  • Vuelven los marrones y grises oscuros, al menos durante un par de temporadas.
  • El marisco pasará a ser de huerta, como en un bar típico de mi ciudad (las cigalas de huerta son los ajetes tiernos a la plancha).

Bueno, y lo dejo aquí que mi mac, a pesar de ser un portento de la tecnología también consume y no está el horno para bollos, ni la economía tampoco.

Lo dicho, feliz 2010, aunque mejor sería poder saltárselo.

Café e Hiperinflación .-

Este va a ser cortito, como me gusta a mí el café: solo corto, crema, italiano o ristretto. Y sin embargo, ¡qué difícil es que te hagan un buen café! Y no será porque ahora no les salga a cuenta. Antes podía entenderse, ahora no. De ningún modo: a 100 calas, la de aquel, a 1,2 janders, ni hablar. Y esto nos lleva a la especulación e hiperinflación de nuevo. ¡Qué tabarra, Capitán Gonzo! Pues sí, qué le voy a hacer.

Veamos, para empezar enumeremos algunas de las características del mercado que nos trae a este post…

Primero, en este país la homogeneidad es una palabra desconocida. Así, si somos 6 pidiendo café, ¡increible!, pedimos 7 u 8 tipos de café diferentes. ¿Imposible? En absoluto: vayan Ustedes a una cafetería cualquiera y observen un par de minutos y verán.

Segundo, los camareros muestran una memoria prodigiosa. Al menos a corto plazo pues asienten a cada uno de nuestros pedidos cuando escuchan toda nuestra comanda en retahila. Sin embargo, creo que sufren de pérdida de memoria a medio plazo pues, voilá, traen siempre lo que les da la gana, al menos en los matices. De este modo, un cortado corto de café, con leche del tiempo pasa a ser por arte de birlibirloque en un cortado con leche del tiempo que hace que no la calientan, corto de café, en efecto, pero largo de agua, lo cual no es lo mismo, no señor. Sigue siendo un cortado, sí, pero no es “lo mesmo”. Pero, eso sí, cuando llega el camarero con los cafés siempre pregunta y repite todo lo que hemos pedido, aunque lo servido no coincida con lo dispuesto. Y eso me deja dos opciones: o bien el camarero sufre un lapsus entre la comanda y el servicio, o bien se está entrenando para trabajar en “masdonals” y está niquelando lo de la estandarización: “pa tós café”, nunca mejor dicho.

Aunque, se me olvidaba pero el diablillo de mi hombro izquierdo ha vuelto ya de tomar su cortadito, cabe una tercera posibilidad. A saber: que el camarero sea gilipón, que también podría ser pero, con la mala baba que gastamos más bien creo que no, que no va a ser que tiene el cerebro al ralentí, sino que no le sale de los tal poner el pascual, “usease” lo que pedimos y que, además, queremos.

Tercero, las máquinas y el café viene ya de serie y es de primera, me consta. Pero, hete aquí que no sabemos hacer sencillo lo simple, que es llenar el cazo hasta el límite y apretar con fuerza para que la máquina dé los bares y la temperatura necesaria, clave del buen café siempre que no usemos un primo hermano de la achicoria. Y digo yo, ¿será que no les sale rentable llenar el cazo? Me da a mí que no es eso, pero en fin, sé que soy un malpensado. Así que, creo que, dado que el café es una de las cosas que más ha subido desde la puñetera aparición del €, me pregunto si no sería conveniente exigir, ya que nos cobran el doble que hace poco, que nos hagan el café como Dios manda, y que no sólo respeten lo que pedimos, sino también la calidad que deberían ser capaces de ofrecernos con el grano y maquinaria que tienen a su disposición. Ya que cobran que sean profesionales, ¿no?

Pero quizá sea que no somos mínimamente exigentes. O quizá sea que el café no es snob, pues aún no he visto pedir cambiar un café mal hecho de los mucho que he visto hacer. Y me resulta extraño ver a tanto entendido en vinos, degustando, paladeando, mirando al trasluz, apreciando retrogustos y matices, describiendo esos pequeños orgasmos gustativos con conceptos como complejo, de fácil maridaje, sobrio, abierto, abocado, franco, robusto y un largo etcétera que para mi descripción quisiera yo y ni un mediocre entendido en cafés, y eso que bebemos más café que vino…

Así que, siendo el vino un mundo extraordinariamente mayor que el de un café sin añadas, ni pagos, ni viñedos, ni zonas DO, ni procesos, ni enólogos, cuenta con muchos más entendidos que el de un simple y moliente (nunca mejor dicho) café. Lo cual, de nuevo, me lleva a pensar que nos gusta más que nos vean que a un tonto un lapicero, no sé si me explico. Y así alardeamos de saber de lo más cuando es manifiesto que desconocemos todo de lo menos, lo cual no deja de ser paradójico, además de muy difícil. Y es que, me da a mí que más que entendidos tenemos de nuevo enterados y que creemos que tener un par de billetes de 100 en la cartera nos da lo que ni el tiempo, ni la experiencia ni una justita inteligencia nos han podido o sabido dar. Es lo que se llama hiperinflación de ignorancia de nuevo rico, que además hace que los precios de las cosas suban independientemente de lo que haga su valor.

En todo caso, como yo soy de los que creo en la experiencia como madre de la ciencia que no tengo, me quedo aquí a esperarla mientras pido un italiano “comme il faut”. A Su salud…